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La dependencia del transporte por carretera en nuestra vida diaria ha crecido masivamente en los últimos años, en consonancia con los problemas que se derivan de su uso: congestión permanente en carreteras y centros urbanos, derroche energético, emisiones masivas de CO2 con su consiguiente impacto para la salud pública y elevados índices de siniestralidad en las redes viarias.

Esta tendencia, percibida de forma globalizada, y sobre todo, los datos estadísticos que la constatan, han encendido las alarmas en las administraciones, organismos de gobierno e instituciones asociadas al sector del transporte, que han puesto en marcha diversos mecanismos orientados hacia el paradigma de la movilidad sostenible y eficiente como herramienta indispensable para promover la competitividad y el crecimiento económico, entre ellos, el fomento de la innovación y la investigación estratégica en los Sistemas de Transporte Inteligentes (ITS) entendidos como aplicación directa de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) al ámbito del Transporte.

En el reto de disminuir los problemas derivados del transporte por carretera con el fin de lograr que la movilidad y el transporte sean: más eficientes, energéticamente sostenibles y más seguros, los enfoques convencionales tales como la construcción de nuevas infraestructuras viarias o la ampliación de las existentes, no aportarán los frutos deseados en los plazos necesarios. Se precisan soluciones innovadoras a fin de lograr los rápidos avances que impone la urgencia de las necesidades detectadas. Y es precisamente ahí donde los Sistemas de Transporte Inteligentes deben desempeñar la función de contribuir a que se obtengan resultados tangibles de forma rápida y eficaz.

En este escenario se están realizando grandes inversiones tanto desde el sector público como desde el sector privado en toda la Unión Europea.

En lo que respecta a los vehículos de transporte, existe ya una trayectoria de investigación consolidada. Desde la década de los años ochenta se han desarrollado diversas actividades en este ámbito, pero casi siempre se forma individualizada y, por lo general, inconexa. En paralelo, la introducción de sistemas de comunicaciones en vehículos durante los últimos años está constituyendo una auténtica revolución.

En contraposición a este dilatado despegue tecnológico, los sistemas de detección, señalización y gestión de la movilidad en las infraestructuras viarias no han evolucionado en la misma medida. Se han producido avances significativos en aspectos puntuales como la informatización de los centros de control, la introducción progresiva del posicionamiento por satélite o los sistemas de telepeaje basados en tecnologías de radiocomunicaciones, pero aún a día de hoy, existen una serie de carencias evidentes.

El Libro Blanco del Transporte es muy claro en este sentido:

“Las infraestructuras determinan la movilidad. No será posible ningún cambio fundamental en el transporte si no está respaldado por una red adecuada y por más inteligencia en su uso […]”

Por lo tanto, se hace patente una necesidad y existe una clara demanda de soluciones integradas de gestión de la movilidad en las infraestructuras de transporte por carretera, con carácter global origen-destino, que permitan abordar de manera simultánea los retos planteados y así dar un salto cualitativo hacia la Movilidad 2.0: la movilidad del futuro.

Esta necesidad abre un nicho de mercado para las empresas de la CAPV ligadas al sector del tráfico y el transporte en cuanto al desarrollo de productos (sistemas, herramientas, aplicaciones y servicios) relacionados con la gestión de la movilidad, donde se plantean interesantes expectativas de negocio.

En este contexto se enmarca la propuesta S3ROAD(Smart, Sustainable & Safe Road), que constituye nuestra visión compartida de la Carretera Inteligente, Sostenible y Segura para la Movilidad del Futuro y cuyo resultado fundamental será un Sistema de Gestión Integral de la Movilidad.